El día que Tony Robbins me vendió su MacBook (en un sueño)
Hoy quiero compartirles un sueño
bastante extraño y curioso que tuve hace poco. Lo cierto es que me gustó tanto
por lo raro y simbólico que fue, que sentí la necesidad de escribirlo aquí, en
mi blog, para poder recordarlo cada vez que lo lea.
El sueño empieza con una figura muy
reconocida en el mundo del desarrollo personal: Tony Robbins. Él existe en la
vida real, es escritor, conferencista y ha sido una gran inspiración para mí
desde que leí su libro "Dinero: domina el juego". Desde
entonces, me he fascinado con todo su contenido y los recursos que ofrece para
ayudar a millones de personas alrededor del mundo.
En el sueño, yo estaba viendo
televisión tranquilamente cuando, de repente, aparece un anuncio protagonizado
por el mismísimo Tony Robbins. Emocionado, subí el volumen y presté toda mi
atención. En el comercial, Tony ofrecía una laptop MacBook por 20 millones de
pesos colombianos, asegurando que tenía un rendimiento excepcional, ideal para
realizar múltiples tareas gracias a su potente procesador y su avanzado
software.
El anuncio mostraba un número de
teléfono para realizar la compra, así que decidí llamar. Una operadora me
respondió con entusiasmo: "Gracias por participar, usted ha sido elegido
para comprar la MacBook usada de Tony Robbins". Me explicó que esa misma
laptop había sido su herramienta de trabajo durante años: la había usado para
sus negocios y para invertir en la bolsa. Además, me dijo que tendría una
reunión directa con él. ¡No lo podía creer!
Llegó el día del encuentro. Estaba nervioso pero feliz. Tenía el dinero, pero aún así quería negociar. Cuando lo vi, ambos sonreímos como si ya nos conociéramos. Me mostró la MacBook, y yo le pregunté cuál era el precio mínimo que podía darme. Se acercó y en voz baja me dijo: "Nadie puede saber esto, pero si me das 1.200.000 pesos colombianos en efectivo, es tuya".
Acepté de inmediato y fuimos a un cajero automático, pero mi tarjeta no
funcionaba. Probamos en un segundo y luego en un tercero, pero nada. Empecé a
preocuparme. No quería perder esta oportunidad única, pero Tony parecía
impaciente.
Intentando mantenerlo entretenido, le pregunté si la MacBook era compatible con una interfaz de audio Focusrite Scarlett. Me respondió que sí, lo cual me entusiasmó aún más. Entonces le propuse intentarlo en un último cajero que estaba dentro de una sala de juegos en un centro comercial. Para mi alivio, allí sí funcionó. Retiré el dinero y se lo entregué. Sin embargo, Tony no me dio la MacBook en ese momento. Me prometió que me la enviaría a casa en dos días. Confié en él.
Pasaron los dos días y, como lo prometió, Tony llegó a mi casa. Entró
rápidamente, dejó un paquete en mi cama y se fue sin darme tiempo a abrirlo
frente a él. Solo me saludó con prisa y dijo que estaba ocupado. Se despidió y
se fue.
Con mucha emoción fui a mi habitación, abrí el paquete y... ¡vaya
sorpresa! Dentro no estaba la MacBook. Lo que encontré fue algo aún más
valioso: libros de desarrollo personal, cuadernos, agendas, plantillas de
productividad, calendarios y todo un kit de herramientas para el bienestar
personal. Era como un regalo simbólico que me decía: la verdadera
herramienta está en ti mismo.
Reflexión final
A veces nuestros sueños nos hablan en clave. En este caso, aunque en el
sueño parecía estar comprando una computadora, lo que realmente recibí fue
conocimiento, organización y motivación. Tony Robbins no me vendió una MacBook.
Me entregó algo más duradero: una versión mejorada de mí mismo.



