Sistema Cardíaco en Mundo Abierto (Pre-textos)

La adaptabilidad a los cambios; cómo podía adaptarme a diferentes entornos con distintas personas. ¿Qué hizo que resultara más fácil distinguir lo que es bueno y lo que es malo? Sobrevivir era, y sigue siendo, la astucia de mayor importancia.
Fuera de las computadoras y dentro del mundo real, existe lo que se llama pericia: una palabra única y sutil, conservada por mapaches hackers que escuchan música urbana. Estoy sacando la pluma del tintero.


La verdad es que salir y tomar distancia puede generar pánico y delirios. Fui sometido a pruebas donde cayeron relámpagos cada vez que decía la verdad; y aunque la incertidumbre de acumular experiencias fue más que devastadora, todo valió como una forma de aprendizaje para continuar tocando el arpegio que brinda la oportunidad de estar aquí y vivir.


No me escondo, pero tampoco quiero dejar rastros ni pistas. Si cada vez que me superaba tomaba la decisión de sonrojarte —o al menos pensar que lo hago— es porque, supuestamente, nadie es dueño de nadie. Pero jamás he pensado en eso: solo estoy despierto y convencido. Al menos pasaré el resto de la vida creyendo que lo intenté.

Porque no son nervios; es el sistema cardíaco que me vincula a un nuevo lugar de trabajo donde debo priorizar lo que es más importante en primer lugar. Los mapaches duermen y cierran los ojos. El código lo juegan en mundo abierto y nunca deja de haber injusticias, existan o no. Demasiados celos arruinan una relación. 
Ya para qué...